El
diario La Nación de Argentina transcribe un interesante articulo
de The New York Times, en el se registra la campura de un pez de gigantescas
dimensiones, según algunos especialistas podria tratarse de Pangasiodon
gigas, lamentablemente un pez de estas caracteristicas,
el mas grande registrado a la fecha resulto faenado para el consumo
humano, triste final para tan digno animal que recuerda la pelicula
de Tim Burton, El Gran Pez(http://espectaculos.123.cl/especiales/tim/).


La
noticia:
Ultima página Historia de un gran pez
que nadaba tranquilo
En Tailandia, el agua dulce puede acercar peces de 293 kilos
HAT
KHRAI, Tailandia (The New York Times).– El pez monstruo se anunció
con cuatro golpes inmensos, luchando contra la red que lo había
atrapado en el agua marrón claro del río Mekong. Se trataba
de un raro siluro gigante, del tamaño de un oso pardo. Llevó
una hora y el esfuerzo de cinco hombres subirlo al bote. Cuando llegaron
a la costa, en este pueblo de Tailandia del Norte, para levantarlo debieron
esforzarse diez hombres.
Pero
sólo después de que lo cortaron en pedazos y lo vendieron...
se dieron cuenta de que era un pez especial. Con 2,74 metros de largo
y 293 kilos, puede tratarse del pez de agua dulce más grande
que se haya visto.
Pero,
en uno de los misterios más sorprendentes del mundo, nadie sabe
realmente cuáles son las especies más grandes de peces
acechando (o siendo acechados) en las aguas de los ríos Mekong,
Amazonas, Yangtse, Congo, Colorado o en el lago Baikal.
Cuando
el siluro gigante fue atrapado en mayo, un biólogo llamado Zeb
Hogan llegó rápidamente al lugar para echar un vistazo.
Fue el primer trofeo en su proyecto de identificación y estudio
de los peces de agua dulce más grandes, con la esperanza de desacelerar
su extinción.
Patrocinado
por la National Geographic Society y la World Wildlife Foundation, Hogan
se ha embarcado en una expedición de 18 meses que lo llevará
por los cinco continentes y más de una docena de ríos.
"Supongo que es como buscar a Pie Grande", dice.
Ya
empezó con el río Mekong, que –explica– se
sabe que tiene siete especies de peces gigantes, más que cualquier
otro río, junto con por lo menos 750 especies más. Todas
ellas están amenazadas –como los peces de río de
todo el planeta– por la pesca excesiva, la polución y el
desarrollo, incluidos los proyectos de represas.
El
siluro gigante (Pangasianodon gigas, algunos también lo llaman
pez-gato) puede ser el primero en desaparecer del río, y los
pocos que quedan pueden ser vistos ahora solamente en Camboya central
y aquí, justo debajo del Triángulo Dorado, donde Tailandia
del Norte y Laos se encuentran.
Explica
también que nadie ha avisado sobre un pez de mayores dimensiones
como para derribar el trofeo de este año.
El
tamaño del pez es cinco veces mayor que el del siluro más
grande conocido en Estados Unidos, uno de 121 libras que había
sido encontrado, mientras nadaba tranquilamente en el río Mississippi,
también en mayo.
"Sigo
esperando que la gente me mande fotos o grabaciones de un pez más
grande; nadie lo ha hecho –se resigna Hogan–, pero es parte
del proyecto. Juntemos toda la información que está ahí
afuera y decidamos cuál es el pez de agua dulce más grande."
Las
especies candidatas deben crecer al menos 200 libras o medir de largo
más de 1,82 m, criaturas como esturiones, rayas, salmones, percas
y peces-espátula.
Hogan
ya tiene una colección de historias de peces no confirmados,
como la del siluro de 3 metros de Bulgaria, rayas de miles de kilos
en el sudeste asiático y un arapaima de 4,57 metros en el Amazonas.
Mientras
mucha gente jura que el arapaima es el pez más grande de agua
dulce, Hogan contesta que no existe ningún récord confiable
que pese más de 204 kilos y, ciertamente, ninguno superior a
293 kilos.
El
tiene sus propios candidatos personales: el pez-espátula chino
en el río Yangtse y la raya gris aquí, en las aguas del
Mekong.
Represas
y pescadores
"En
2003, vi una raya en Camboya de 4,13 metros de largo, pero no pudimos
pesarla. Era demasiado grande."
Cuando
en Camboya empezó a difundirse la noticia de que Hogan estaba
buscando un gran pez, el investigador se entusiasmó: "Pensé
que recibiría 50 llamadas telefónicas la primera semana,
pero nadie nos llamó. Así que estos peces son más
raros de lo que pensaba".
El
siluro gigante ha estado desapareciendo rápidamente: de más
de 60 por año atrapados aquí a principios de 1990 su número
se ha reducido a unos pocos. La merma coincide con que se ha completado
la primera de una serie de represas que se están construyendo
río arriba, en China del Sur.
"Las
represas y la voladura de los rápidos han cambiado el hábitat
y el flujo del río", explica Boonluen Chinarath, de 58 años,
el jefe del pueblo de Hat Khrai, que asegura que ha atrapado unos 100
siluros gigantes en su larga carrera de pescador.
"El
río sube y baja mucho más rápido que antes. Tal
vez hoy esté arriba y mañana, abajo."
Muchos
peces migran debido a las subidas y bajadas del agua, explica Hogan.
Los siluros gigantes son atrapados en abril y mayo, cuando nadan río
arriba rumbo al Norte.
El
pez monstruo fue uno de tres siluros gigantes atrapados en Tailandia
durante este año.
Antes
de que fuera interceptado el 1º de mayo, uno de los hombres que
lo atrapó, Thirayuth Panthayom, de 29 años, estaba seguro
de que la suerte estaría de su lado. Dijo que rezó en
el altar del dios del pez-gato y rogó a su bote, al que lo personifica
como a una chica, que lo ayudara. "Por favor, Señorita Bote,
déjeme atrapar algo hoy y sacrificaré un pollo por usted."
Dijo
que sólo había estado ahí 15 minutos cuando vio
que el pez golpeteaba con su cola en el agua cuatro veces. A la tripulación
le llevó una hora acercar el pez hacia ellos.
El
padre de Panthayom, como dueño del bote, ganó cerca de
2000 dólares por el pez, que recibió de la asociación
de pesca del pueblo, una fortuna en Tailandia rural. Panthayom, al igual
que los otros cuatro miembros de la tripulación, obtuvo 175 dólares
de esta suma, que se los devolvió a su padre.
Como
lo exige su permiso de pesca con respecto a estos peces-gato en peligro,
la asociación del pueblo debió venderlo al Departamento
de Pesca, que recolecta sus huevos y esperma como parte de un programa
de cría cautiva.
Después
de eso, los peces tienen que ser devueltos al río, pero pocos
han sobrevivido el proceso de recolección, en el que se administran
inyecciones de hormonas y el abdomen es vigorosamente masajeado y manipulado.
El
pez monstruo fue devuelto muerto a los pescadores, que lo cortaron en
bifes gigantes y lo vendieron.
Seth
Mydans
Articulo
original en: http://www.lanacion.com.ar/736259